
¿Y si no hay mañana?
Siempre paseaban por aquellas humildes calles al atardecer, cuando el mundo entero parecía liberarse, aunque fuera durante unos instantes, del yugo de...
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Siempre paseaban por aquellas humildes calles al atardecer, cuando el mundo entero parecía liberarse, aunque fuera durante unos instantes, del yugo de...

Aunque no puedas cruzar el puente, tal vez todavía puedas llegar a tu destino por otro camino. Tan solo tienes que encontrarlo.

Silencio llegó como un huésped inoportuno, conquistando cada rincón del hogar que su esclavizado anfitrión había levantado solo para ella.

Exhalará su último aliento iluminando la cerradura. Y tal vez, si para entonces has encontrado la llave, bajará el puente levadizo.

Lo conocerás por su olor a hierba y su voz aterciopelada.

Allí es donde todavía murmullan sus gestas. ¿Puedes oírlos? Dos viejos Dioses y amantes vanagloriándose de conquistas pasadas.


Cuentan, que de todos los senderos serpenteantes de este mundo, tan solo una estrecha vereda olvidada llega más allá del horizonte; hasta donde tu habitas.

Había pasado toda la noche huyendo a través de un oscuro sendero. Pero cuándo sus fuerzas flaquearon, lo acogió en su morada y curó sus heridas.

Explicádles a los tripulantes que no hay más destino que el viaje.

Llegó con luz serena y aliento desbocado.

Yo sé de un cielo que ilumina un lago.