Érase una vez un martes que despertó una noche hastiado e...

Omar Martín · 1 de noviembre de 2011 · 1 min de lectura

Paseo arbolado con hojas otoñales doradas y gente caminando al fondo

Érase una vez un martes que despertó una noche hastiado e inquieto; firmemente decidido a dejar de ser quien era. En silencio, abrió el baúl de su compañero de espectáculo, y se vistió con sus ropas y perfumes. Aguardó pacientemente la llegada del alba, engañó al sol y salió a la calle disfrazado de domingo. (Taken with instagram)


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