Natsumar es una app de fondos de pantalla City Pop para Android e iOS, gratuita y sin publicidad, y está a punto de llegar a las tiendas. Para publicarla en Google Play me falta un último paso que no depende de mí: Google exige que al menos 12 personas la prueben durante 14 días seguidos. Si tenéis un móvil Android (de momento no está disponible para tabletas) y queréis echarme una mano, apuntaos a la beta en natsumar.com: son dos pasos y se tarda un minuto. Al final del artículo también os lo explico paso a paso.
De cualquier forma, me gustaría explicaros también cómo nació la idea y el proceso que seguí desde la idea hasta hacerla realidad. :)

El verano, Japón y el City Pop
El verano tiene algo que siempre me ha fascinado. Probablemente tenga que ver con los recuerdos de la infancia: esos días interminables, sin clases, pasando las tardes con amigos, entre la plaza de mi barrio, la piscina y eventualmente la playa; pero sobre todo aquellos veranos en los que la vida todavía parecía algo misterioso y lleno de posibilidades; en definitiva, donde los sueños todavía parecían promesas. Pero no nos desviemos del tema…
Creo que, de alguna forma, los japoneses siempre han reflejado con maestría esa esencia estival, ya sea en el anime, en los videojuegos o incluso en la música. Ahí está la película de anime «La chica que saltaba a través del tiempo» (2006), ambientada en un instituto durante el verano, o el videojuego «Boku no Natsuyasumi» (2000), cuyo argumento es, literalmente, el mes de agosto que un niño pasa en el pueblo. En la música, el ejemplo más claro es todo un género que vivió su apogeo en los años 80 y que tenía una estética propia: el City Pop.
El City Pop era el pop urbano del Japón de finales de los 70, 80 y de parte de los 90, con mucha influencia del soft rock, el funk y el soul estadounidenses, pero con una identidad propia. Sonaba a coche descapotable, a noche de verano y a ciudad junto al mar, y sus portadas de discos, llenas de piscinas, palmeras, cielos limpios y colores lavados por el sol, crearon un imaginario que hoy se reconoce al instante. Hace unos años, el algoritmo de YouTube rescató canciones como «Plastic Love», de Mariya Takeuchi (1984), «Stay with Me», de Miki Matsubara (1979) o «Midnight Pretenders», de Tomoko Aran (1983), y el género encontró un público nuevo que no lo había vivido. De hecho, la popularidad del City Pop se disparó hasta tal punto que hay incluso quien opina que es más popular hoy de lo que fue nunca. Por mi parte, fue mi amigo Edu (¡gracias!) quien me descubrió el género y, más allá de la música en sí (que también), la estética que lo envolvía.

Una app hecha mediante vibe coding
Así, uniendo mi apego por esa nostalgia con las ganas de aprender qué se puede hacer de verdad con la inteligencia artificial, decidí crear una app de fondos de pantalla mediante vibe coding. El término lo acuñó el investigador Andrej Karpathy (cofundador de OpenAI y exdirector de IA de Tesla) a principios de 2025 y describe una forma de programar en la que uno no escribe el código: le explica a una IA lo que quiere, en lenguaje natural, y ella lo escribe por él. Uno lo prueba, le dice qué falla y vuelta a empezar.
Dicho esto, el vibe coding no consiste en aceptar sin más y a ciegas lo que la IA ha programado, o por lo menos no es lo que recomiendo. En Natsumar, un agente de IA escribe el código, otro revisa lo que ha hecho el primero y ninguna versión sale sin superar más de 500 pruebas automáticas. Y, por supuesto, luego yo decido si la funcionalidad programada era la que le había pedido y la pruebo hasta asegurarme de que funciona correctamente. En este sentido, las iteraciones para cualquier funcionalidad han sido incontables.
Es un proyecto en el que he estado trabajando esporádicamente y, desde que lo empecé a finales de 2025, ha pasado por multitud de nombres. Al final la llamé Natsumar: natsu (夏) significa «verano» en japonés y mar, sobra decirlo, viene del español. Aunque bebe del City Pop como fuente principal de inspiración, contiene también fondos de pantalla con otros estilos, como diversas variaciones de anime, acuarelas y composiciones minimalistas.
¿Con qué está hecha Natsumar?
La app está programada en Flutter, el framework de Google que permite escribir un solo código para Android y para iPhone. El código lo han escrito varios modelos de IA, porque he ido pasando por Gemini, ChatGPT, Grok y Claude.
Buena parte de los fondos los he generado en Magnific, una plataforma que reúne varios modelos de imagen. Los estilos de la app los entrené allí sobre Mystic, su modelo propio, y para los retoques he ido combinando modelos de varias empresas: Nano Banana Pro, de Google; GPT Image 2.5, de OpenAI; Seedream, de ByteDance (la empresa china dueña de TikTok), y Flux, de la alemana Black Forest Labs.
Los retos
Que la IA dibujara con estilos coherentes con mis objetivos y estándares de calidad
Pedirle a una IA una imagen bonita es fácil; conseguir casi doscientas que respeten diversos estilos de forma consistente y sean adecuadas como fondos de pantalla, no tanto. En este sentido, para cada estilo de Natsumar entrené un modelo propio con LoRA, una técnica que enseña a un generador de imágenes un estilo visual a partir de un puñado de ejemplos, que a su vez, algunos de ellos, eran ediciones mías de diversas imágenes que usaban otra amalgama de estilos. Hoy la app tiene 185 fondos repartidos en ocho estilos distintos. Todos ellos tienen un nombre que, al mismo tiempo, pretende ser evocador de esas emociones estivales de las que os he hablado.

Una vez conseguidos los LoRAs, gran parte del trabajo consiste en revisar atentamente las imágenes generadas por IA y refinarlas hasta pulir todos los errores y conseguir la imagen que tenemos en nuestra cabeza. La IA inventa letras que no dicen nada en los rótulos (o dicen cosas sin sentido de acuerdo con el contexto de la imagen), todavía se equivoca con alguna mano y corta elementos de la imagen por donde no debe, hasta generar algo grotesco (aunque cada vez comete menos errores de este tipo). También hay otros errores más sutiles, pero que también he tenido que corregir individualmente, como que la IA devolviera un estilo totalmente distinto del que debía generar según su entrenamiento. Por ejemplo, en uno de los estilos, tuve que lidiar con una excesiva similitud entre las nubes de gran parte de los cielos y me di cuenta de que el problema estaba en mi prompt. Al rehacerlos, descarté la mayoría de las imágenes, porque corregirlas hasta alcanzar la calidad necesaria me habría llevado demasiado tiempo o sencillamente se parecían demasiado a otras existentes. Otro problema con el que me topé en algunas imágenes de mis primeras colecciones fue que se parecían demasiado al estilo de la obra de ilustradores concretos, así que entrené estilos nuevos y rehíce los fondos que consideré demasiado parecidos. O dicho de otra forma, la mayor parte de lo que genera la IA no llega a la app. Ha sido un trabajo bastante arduo, pero tan interesante como agradecido. ¿El resultado? Los fondos con los que sale la app, y espero añadir más en breve.
Una interfaz atractiva y ágil
Una app de fondos se usa con el pulgar y en ratos muertos, así que la navegación tenía que ser inmediata. Natsumar tiene tres pestañas (Inicio, Explorar y Favoritos) en una barra flotante. En la sección Explorar se puede buscar por estilo, por colección, por etiqueta o por color: elegís un tono y aparecen los fondos que combinan con él. Antes de aplicar uno, un solo toque lo muestra en todo su esplendor, haciendo desaparecer la interfaz, o, si lo preferís, la opción de vista previa lo muestra con un widget de reloj (uno de los widgets más habituales) y con varias filas de iconos encima. Así el usuario puede ver una estimación de cómo quedará el fondo de pantalla antes siquiera de que lo aplique en su dispositivo. Y si con ese fondo va a costar leer la hora o los nombres de las apps, la app lo avisa y ofrece oscurecer los extremos de arriba y abajo de la imagen con un solo toque.

Otras funciones (¡espero que útiles!)
La principal es el editor de wallpapers, que permite ajustar la luz, el color, el tono y el brillo, desenfocar, difuminar los bordes, hacer zoom, girar y reencuadrar antes de guardar la imagen. El control de tono, por ejemplo, cambia los colores de todo el fondo salvo los de la piel, para que las personas no acaben verdes. En Android, el fondo se aplica con un toque a la pantalla de inicio, a la de bloqueo o a las dos; en iPhone se guarda en Fotos (Apple no permite que una app pueda establecer un fondo de pantalla directamente). Cada fondo se puede compartir: se envía la imagen con un enlace que, en un móvil con Natsumar, abre ese mismo fondo en la app (si está instalada). Y, si queréis, una cuenta (opcional) guarda vuestros favoritos para no perderlos al cambiar de móvil. Además, la app está en siete idiomas: español, inglés, francés, alemán, italiano, portugués y japonés. Los títulos de los wallpapers se quedan en inglés en todos los idiomas: es una decisión artística, igual que no se traducen los títulos de las canciones de un disco.
Motivos para volver
En el mejor de los casos, una app de fondos de pantalla que nunca cambia acaba olvidada en una carpeta del móvil. En el peor no tarda en ser desinstalada. Por eso me construí una herramienta propia, Natsumar Studio, desde la que genero, retoco y publico fondos nuevos sin sacar otra versión de la app: aparecen en el catálogo en cuanto los activo. La idea es ofrecer al usuario una razón para volver a abrir la app.
Sin embargo, la mejor razón para volver es que la misma app reclame vuestra atención. Para eso está el widget «Fondo del día», que funciona en Android y en iPhone: cada día enseña en la pantalla de inicio un fondo distinto del catálogo, con su nombre y su estilo, y tiene un botón para cambiarlo por otro sin abrir la app. Si lo tocáis, ese fondo se abre en Natsumar, y en los tamaños grandes el widget muestra también los de los días anteriores. Es una forma de descubrir fondos sin tener que buscarlos.

En Android hay además un cambio automático de fondo. Elegís de dónde salen los wallpapers (vuestros favoritos o todo el catálogo), si se aplican a la pantalla de inicio, a la de bloqueo o a las dos (con el mismo fondo o con uno distinto en cada una) y también cada cuánto cambian: cada seis horas, cada doce o una vez al día. En iPhone no existe, por esa misma limitación de iOS que mencioné anteriormente.
Lo que he aprendido
No he escrito ni una sola línea del código de Natsumar (no hubiera sabido). La ha programado la IA, aunque siguiendo mis indicaciones, por supuesto. Cuando empecé, los modelos todavía cometían muchos errores, por lo que pasaba mucho tiempo revisando lo que hacían y siendo muy específico en las correcciones que debían aplicar. En los últimos meses han mejorado de forma drástica y los errores han disminuido notablemente. Sin embargo, uno todavía debe ser específico, y creo que esto es clave al desarrollar cualquier aplicación mediante vibe coding. Según mi experiencia, todo funciona mucho mejor cuando la dirección que le damos a la IA es clara. Si las instrucciones son vagas, a menudo los resultados no serán los esperados y, en demasiadas ocasiones, serán peores.
Igual de importante es el harness, que es algo así como aquello que envuelve al modelo de IA, lo que le da las herramientas para trabajar: leer y modificar los archivos del proyecto, ejecutar órdenes en el ordenador, lanzar las pruebas automáticas y leer el resultado, etc. Antes, cuando le pedía algo a la IA y, para hacerlo, necesitaba una librería o un programa adicional, en demasiadas ocasiones se detenía a pedirme instrucciones o trataba de programar ella, desde cero, lo que debería haber solucionado descargándose alguna herramienta o librería que de hecho era un estándar de la industria, con el consiguiente derroche de tokens y tiempo. Hoy, las herramientas más potentes, tanto las de OpenAI como las de Google, Anthropic o xAI, cuando les falta algo lo buscan, lo instalan y siguen trabajando, de forma relativamente autónoma (siempre que les haya dado permiso para ello, claro).
Algo parecido puede decirse de los modelos de generación de imagen. Llevo algo más de un año jugando con ellos y, al principio, era muy habitual obtener personas con tres brazos u otras aberraciones similares. Con los modelos más punteros, eso ya no sucede: los fallos que quedan son más discretos, como los que os contaba antes. Además, servicios como Magnific cuentan con un MCP, un conector con el que un asistente de IA usa sus modelos de imagen directamente, sin pasar por la web.
También he vuelto a familiarizarme con algo de lo que llevaba algunos años desvinculado: el mundo del diseño y, en concreto, el diseño de interfaces. La app ha pasado por varias interfaces de usuario, que también he ido puliendo, partiendo de varios diseños creados por Google Stitch y Claude Design, hasta lograr la que más me ha gustado y me ha parecido más usable. El tema de las animaciones también resulta interesante, pues he tenido que encontrar un compromiso entre rendimiento, fluidez y vistosidad.
Y, por supuesto, he aprendido cómo es el camino hasta publicar una app. Por ejemplo, no sabía que, si una persona física quiere publicar hoy su primera app en Google Play, necesita antes una beta con al menos 12 usuarios.
¿Cómo podéis ayudarme? ¿Por qué necesito 12 personas?
La versión de iPhone pasa directamente por la revisión de Apple. La de Android tiene un paso más: desde finales de 2023, Google obliga a las cuentas de desarrollador personales nuevas a hacer una prueba cerrada antes de publicar y, desde diciembre de 2024, el mínimo es de 12 personas (antes eran 20). Tienen que estar apuntadas durante 14 días seguidos, y si en algún momento bajan de 12, el contador de días vuelve a cero.
Quien se apunte tendrá Natsumar antes que nadie. Es gratis, no tiene anuncios ni compras y no hace falta crear ninguna cuenta adicional. Solo os pido que la dejéis instalada esas dos semanas, que la abráis de vez en cuando y, si os apetece, que me contéis qué os parece. Leeré todo lo que me mandéis y, en la medida de lo posible, lo implementaré en la app.
¿Cómo apuntaros a la beta de Android?
- Uníos al grupo natsumar-beta con la cuenta de Google de vuestro móvil: pulsad «Unirse al grupo». Ese es todo el registro: ni formularios ni correos.
- Haceos testers y descargad la beta de la app en esta página de Google Play, con la misma cuenta: pulsad «Convertirse en tester» y luego el enlace a Google Play que aparece. Si al instalarla sale un error, esperad unos minutos y ya debería dejaros.
Tenéis los mismos pasos en natsumar.com/es/beta. Los comentarios podéis dejarlos en la ficha de Google Play («Enviar comentarios privados») o escribirme a support@natsumar.com, y podéis salir del grupo cuando queráis. Si tenéis iPhone, no hace falta beta: en cuanto Apple la apruebe estará en la App Store, y lo anunciaré en la recién creada cuenta de X @natsumarapp.
Cuando se cumplan esos 14 días con 12 personas, podré pedir a Google que la publique para todo el mundo. Gracias de antemano a quien se apunte.
¡Espero que os guste Natsumar! :)
Fuentes y para saber más
- Google, «Requisitos de prueba para cuentas de desarrollador personales nuevas», ayuda de Play Console.
- Andrej Karpathy, la publicación en X donde acuñó vibe coding (febrero de 2025).
- «La chica que saltaba a través del tiempo», en Wikipedia (inglés).
- «Boku no Natsuyasumi», en Wikipedia (inglés).
- «Plastic Love», en Wikipedia.
- Magnific, documentación de su servidor MCP (inglés).








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