
“¡Vamos!” exclamó eufórico mientras tomaba su mano. ...
“¡Vamos!” exclamó eufórico mientras tomaba su mano.

“¡Vamos!” exclamó eufórico mientras tomaba su mano.

Tan solo toma mi mano… ¿Lo notas?

No hay tregua en la guerra cotidiana. Mejor batallar entre toneladas de acero y sudor que yacer bajo una cruz de madera… ¡Lucha!

¿Cómo estás? Vengo a verte. Ha pasado mucho tiempo y echo de menos nuestras charlas. ¿Las recuerdas? No importa Inocencia… En realidad, yo tampoco.

Siempre hay un último tren, pero solo lo sabrás cuando ya haya pasado. (Taken with instagram)

Allí convivió con sus demonios. Los dejó atrás, pero olvidó cerrar aquella puerta. (Taken with instagram)

Su manto ya no puede vestirle de misterio, su humedad blanca apagó el fulgor de sus palabras… ¿Para que sirve entonces tan pesado velo?

Por enésima vez, Otoño atizó los cabellos de sus acólitos y borró todas las huellas que se perdían en el camino. “¿Por dónde ha ido?” preguntó él.

Padecía el síndrome de Diógenes de los recuerdos. Incapaz de soportar un día más su pesada carga, decidió quemarla.

Opinión sobre la novela de Daniel Glattauer "Contra el Viento del Norte", que narra una historia de amor a través de correo electrónico.

Vive bajo tierra, pero emerge con las lágrimas del cielo.

A veces, cuando el viento detiene su burla, es posible oír su llanto: “¡Siéntate!” implora. Más solo responde el desgarrador eco del silencio.