
Ariadna, la psicóloga de los suicidas
Ariadna era la psicóloga a la que acudían los suicidas, pues ejercía también de alcahueta de la muerte.

Ariadna era la psicóloga a la que acudían los suicidas, pues ejercía también de alcahueta de la muerte.

Siempre paseaban por aquellas humildes calles al atardecer, cuando el mundo entero parecía liberarse, aunque fuera durante unos instantes, del yugo de...

Silencio llegó como un huésped inoportuno, conquistando cada rincón del hogar que su esclavizado anfitrión había levantado solo para ella.

Lo conocerás por su olor a hierba y su voz aterciopelada.

Cuentan, que de todos los senderos serpenteantes de este mundo, tan solo una estrecha vereda olvidada llega más allá del horizonte; hasta donde tu habitas.

Había pasado toda la noche huyendo a través de un oscuro sendero. Pero cuándo sus fuerzas flaquearon, lo acogió en su morada y curó sus heridas.

Explicádles a los tripulantes que no hay más destino que el viaje.

Llegó con luz serena y aliento desbocado.

Cuentan algunos, los que ya no están, que solo cuando tu corazón exhale su último latido, la caprichosa Fortuna te enviará el suyo en la misiva que esperas.

“¡Vamos!” exclamó eufórico mientras tomaba su mano.

Tan solo toma mi mano… ¿Lo notas?